Entropía
La serie explora la relación entre los objetos y el mar como territorio de transformación y del paso del tiempo. Objetos situados frente a la inmensidad del paisaje marino se convierten en testigos de la tensión entre lo construido y las fuerzas de la naturaleza. El desgaste, el desplazamiento y la permanencia reflexionan sobre lo efímero, la memoria y la inevitable transformación de las cosas.
Nació en la costa sur de Mayabeque, donde Saldaña salió a buscar objetos que el mar ya había transformado, y se expuso en la Galería Víctor Manuel de La Habana Vieja en 2018. Sigue abierta: Arquitectura de un naufragio y Vestigios son de 2025.
Texto crítico · Carlos Luis Molina Labrador, 2018
Entropías
«… ¿a qué playa arribar, qué ancla guardar en el corazón si sobre los cimientos del mar la tarde se construye y se desploma cada día?»
Raúl Hernández Novás, «Aguas»
Transida, Playa Rosario es un paraje que no existe. Apenas sucumbe en la pátina de la memoria: la larga carretera agujereada, el agua oscura, el polvo y el sol, colgado de un antiguo verano.
No hay sitios casuales, a ellos llegamos “para dar testimonio”. Luis Alberto Saldaña lo supo durante su estancia en varios puntos de la costa Sur de Mayabeque, de donde extrajo la esencia de esta muestra que hoy propone bajo el nombre de “ENTROPÍA”. Los lugares escogidos no son un pretexto para hurgar en la nostalgia, ni baldías parcelas varadas en el recuerdo, sino un alegato de persistencia, más allá de cualquier desgarro.
Siempre el mar, que divide; el mar, puerta al infinito; el mar acariciante o rudo, umbrío o luminoso, como telón de fondo de una obra recorrida por interrogantes hechas a partir del nexo ancestral naturaleza-hombre. Ese “sumergimiento hacia los objetos”, al decir de Lezama, hallados al azar y redimensionados, forma parte de la concepción del paisaje que el pintor asume. La puerta abierta a la otredad; los restos oxidados de una silla, estoica, frente a la inmensidad del océano; las viejas raíces, tercamente afincadas a la piedra, íconos signados por la “maldita circunstancia del agua”, la condición insular que destacara Virgilio Piñera. La in-comunicación, la espera, el horizonte, la corrosión, la perseverancia, el abandono, las huellas impertérritas del tiempo, empeñadas en perdurar, saltan desde estas imágenes, como un “mapa raído”, vestigios de un naufragio de honda connotación espiritual. Este sistema de signos conforma un cosmos al cual Saldaña se aferra una y otra vez, ahora con mayor cohesión, aplomo, madurez creativa; acabado ejercicio, donde el virtuosismo se pliega, humilde, ante la grandeza de un conjunto visual impresionante.
Carlos Luis Molina Labrador · 2018 · fuente
Texto crítico · Antonio Fernández Seoane, 2018
Entropía
Si partiéramos del concepto de que el título de una exposición —sin que éste tenga que ser explicativo— deba contener la idea curatorial o el fundamento teórico de ella, entonces el de la más reciente muestra personal de Luis Alberto Saldaña no es el más acertado. Y digo esto por la acepción del término ENTROPÍA (tal como se denomina la exposición) que se da como “energía degradada”, cuando en ella —todo lo contrario— esa fuerza o potencia se da, mejor, en el virtuosismo pictórico de este artista mayabequense.
ENTROPÍA, entonces, se nos ofrece en la Galería “Víctor Manuel” de la Plaza de la Catedral. Como un canto a la belleza, a un paisaje —el propio de Saldaña— que siempre toma al mar como ente protagónico de sus inquietudes, a la inmensidad de estas aguas que todo lo puede y, más que “degradar”, todo lo transforma: desde una silla que fue, a una rara forma en sus estructuras metálicas ahora oxidadas y retorcidas; desde un muelle o escalera, también de hierro, convertidos en andamios inservibles que solo muestran desolación; hasta un abandonado neumático que se deja traspasar —esta vez— por las espumas líquidas del finito océano al tocar las orillas.
Saldaña domina al óleo como una cámara pudiera congelar la exactitud de una imagen, al punto de que estas pinturas pudieran ser confundidas con una fotografía: ingenio creativo resultante de extraordinaria paciencia para conseguir una iconografía hiperrealista de alto vuelo artístico.
El mar como el mismo mar; el mangle que casi se deja tocar; las piedras cual gemas de un entorno que, si no tuviera al mar de fondo, parecería lunar… El mar, siempre el mar, ese que en esto, ahora nos empapa, que se deja oler en los propios olores salados…
ENTROPÍA de Luis Alberto Saldaña, en sus piezas de gran formato (las más) o de pequeñas hechuras, guarda también el misterio, una atmósfera de enigmas que se crea desde las mismas tramas y urdimbres de estos lienzos para cubrirlo todo; parajes ignotos, inventados, pero ciertos en la vida misma que le imprime el artista, que se vale de los azules, de los grises y rosas, de los muchos más, para hacerlos vibrar…
Saldaña pertenece a esa legión de artistas bendecidos en sus prodigiosas manos: un paisajista “per se”, de esos que estremecen, de esos que expanden pasión…
Una vez más, nos asombra —aunque sepamos de esas cualidades— porque Saldaña en cada entrega expositiva se supera a sí mismo y ENTROPÍA alcanza un predio de maestría, sin que el calificativo pudiera parecer exagerado o pudiera alarmar a alguien por designado así, si no, certifíquelo por usted mismo cuando se enfrente a la exquisitez de este arte.
Antonio Fernández Seoane · 4 de marzo de 2018 · Texto para el programa radial Meridiano Cultural · fuente
Óleo sobre lienzo · 80 × 160 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 160 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 178 × 152 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 60 × 90 cm
Óleo sobre lienzo · 120 × 170 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 60 × 80 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 120 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 130 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 130 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 130 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 160 × 200 cm
Óleo sobre lienzo
Óleo sobre lienzo · 45.7 × 61 cm
Óleo sobre lienzo
Óleo sobre lienzo
Óleo sobre lienzo
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 80 × 100 cm
Óleo sobre lienzo · 60 × 90 cm
Óleo sobre lienzo · 60 × 80 cm
Óleo sobre lienzo · 60 × 80 cm
