Anatomía
La serie Anatomía explora el agua como un cuerpo vivo y revela estructuras, pliegues, transparencias y formas que evocan una anatomía orgánica: olas, espumas, corrientes, texturas y formaciones líquidas.
Desde una mirada cercana y fotorrealista, cada superficie líquida se convierte en un territorio de percepción, donde la naturaleza adquiere una dimensión casi corporal. La serie reflexiona sobre la fragilidad, el movimiento y la identidad, y entiende el agua como un organismo en cambio constante.
Texto crítico · Pedro E. Rizo Peña, 2020
Exposición Reflejos
Reflejos es el nombre con el que se expusieron en 2020 obras que hoy forman parte de Anatomía.
El agua, su superficie y esa inigualable cualidad reflectante siempre será motivo de los artistas para inspirarse. Esa capacidad de vernos a nosotros y a los objetos desde otra perspectiva será siempre imán por las sensaciones que provoca más allá de lo sensorial y sí más profundamente en lo perceptivo. Luis Alberto Saldaña Soto se aventura en mirarse en ese “espejo” tratando de dilucidar el significado de las imágenes que mediante reflejos nos devuelve el agua… pero no solo el reflejo físico, sino esa multiplicidad de realidades que a través de las sendas de luz nos devuelve la superficie de ese medio.
Me atrevo a señalar que Saldaña se ve embrujado por las figuras ilusorias que al paso se encuentra ante cada espejo acuático. Imágenes algunas que rozan en lo surrealista, otras devuelven un paisaje imposible de ubicar, están aquellas que evocan iconos religiosos como la Virgen de la Santísima Caridad del Cobre, el día a día de los cubanos y sus bicicletas y sus botes de pescadores igual tiene una presencia.
Esta serie en especial, de la obra de este artista, atrae… Acostumbrado de los hiperrealismos que suele pintar, las obras de reflejos van a un nivel subconsciente del trabajo de este joven no citadino. Es tal vez una recreación artística del mito de Narciso, donde el artista traslada a los objetos esa necesidad de autodescubrimiento personal. Pero a diferencia de ese relato antiguo, Alberto encuentra en el reflejo de la realidad —a veces distorsionada por el movimiento de las ondas en el agua— un mundo nuevo y no la simple representación vanidosa de las cosas. Una nueva narrativa paralela al espacio que tradicionalmente los artistas llevan a sus lienzos.
En las piezas presentes en esta ocasión, se abre una mirada a esa dimensión desconocida —ya había dicho que es una ventana al subconsciente— escondida y remota que ya no solamente el artista sino todos los que nos acercamos a los lienzos poseemos. Estos reflejos son esa ventana a un espacio irreal, casi imposible. Los polípticos presentes —dos— son un ejemplo, se nos antojan paisajes de las orillas de los ríos, no obstante la distorsión de la imagen nos desvía de las formas tradicionales del paisajismo, así como de los colores que suelen acompañar usualmente estas representaciones, se rompe el equilibrio académico y se abre un diapasón de oportunidad para expresarse. Es entonces, el agua que refleja, un nuevo personaje en las piezas de Luis Alberto.
Algo impacta una y otra vez en esta exposición —alejada de la ciudad y ubicada en galería fuera de los circuitos reconocidos—, la falta de límites en cada una, gracias a la sensación de libertad que siempre acompaña al agua, de esta manera como la presencia de imágenes que no están directamente en la escena… Una especie de realismo mágico. No hay relación directa entre observador y objeto, y sin querer nos convertimos junto al artista en un reflejo más en esas pinturas como espejos de agua agitados.
Pedro E. Rizo Peña · 2020 · Sobre la exposición Reflejos, Galería Casona Sur, Melena del Sur · fuente
Texto crítico · Yosnel Salgueiro, 2020
Sobre la serie Reflejos
Reflejos es el nombre con el que se expusieron en 2020 obras que hoy forman parte de Anatomía.
La misteriosa espiral del caracol atesora en su interior el susurro marino. Escucharlo apacigua nuestro espíritu. Una interesante teoría sugiere que esto ocurre porque desde el proceso embrionario estamos en contacto con el rítmico vaivén del líquido amniótico materno. De este modo, nuestra relación con este mar tan especial es universal, básica y primigenia.
La existencia, originada en la danza sudorosa de los cuerpos, es fusión y confluencia de líquidos vitales, oleajes de salitre y aliento rumoroso. En un mar interno y protector se estructura el hálito hasta salir a la superficie en una bocanada de oxígeno tras la traumática ruptura de la fuente. Quebrado el equilibrio equidistante de las aguas comienza la batalla.
El nacimiento de la obra (el ser) ha de bautizarse. Cobra el nombre la máxima importancia, se traduce en significante al definir, identificar y trazar los senderos de su hermenéutica futura.
Luis A. Saldaña (Güines, 1987) ha denominado a las creaciones de esta exposición: Reflejos. Sintéticamente podemos conceptualizar esta palabra como la propiedad inherente a la materia de dejar huellas (físicas o mentales) en el tiempo y el espacio. Una minúscula hormiga, al transitar sobre el polvo, va dejando el efímero reflejo de su andar. La materia (orgánica o inorgánica) en los frutos de su interacción testimonia su presencia. De todos los reflejos, el más elaborado es la conciencia: reflejo subjetivo de la realidad objetiva.
La subjetividad insular, surcada por las aguas, posee múltiples maneras de relacionarse con el mar: la piñeriana de maldita circunstancia, otra de gozo, festiva y alegre que calificaremos de dionisíaca y una meditativa, relajante y transformadora, o aristotélica. Cada una de estas visiones y todas en conjunto, en unidad y lucha de contrarios pugnan y forcejean por imponerse sin que logren por ello eludir el abrazo perenne y acompasado o en terrible desenfreno de las aguas contra las aguas.
Saldaña, cuya poética pictórica anterior bebía de una plástica más figurativa, de líneas fuertes bien delimitadas y contrastantes, asume ahora el riesgoso desafío de la fluidez del líquido, de la seda hilarante, de representar las aguas con su carga dinámica, su turbulencia cromática, con sus sonidos y olores inatrapables. El resultado, un tránsito exitoso, una ruptura novedosa, un salto de fe evolutivo y armonioso —cierto que necesariamente aún inconcluso— pero loable hacia la abstracción, que es el reino de la indefinición de formas y el imperio emotivo del color bien empleado.
Descubrimos en los cuadros de Saldaña la conjunción de aguas frías y cálidas, apacibles y encrespadas, ascendientes y descendientes, atrapadas para siempre por el meticuloso pulso del pintor. La religiosidad, parte indisoluble del alma sincretizada que nos distingue, no queda fuera del discurso conceptual del creador, aunque de no plasmarlo tácitamente, habríamos de incorporarlo desde lo implícito.
El mar trae consigo vida y muerte, unión y separación, alegría y tristeza, paz y desolación. Más que dual o ambivalente es plural y diverso. Narciso podría contemplarse por horas en las apacibles aguas del manantial o el lago, pero nunca en el salado dominio de Yemayá. Si Heráclito nos recuerda que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, Saldaña parece decirnos en sus trazos y paletadas que mucho menos podremos hacerlo en las cinéticas y cambiantes aguas del mar. Ellas son nuestro reflejo.
Yosnel Salgueiro · 2020 · fuente
Óleo sobre lienzo · 120 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 32 × 38 cm c/u
Óleo sobre lienzo · 68 × 76 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 56 × 51 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 32 × 38 cm c/u
Óleo sobre lienzo · 130 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 90 × 60 cm
Óleo sobre lienzo · 170 × 114 cm
Óleo sobre lienzo, díptico · 100 × 100 cm c/u
Óleo sobre lienzo · 150 × 450 cm
Óleo sobre lienzo · 130 × 170 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 130 cm
Óleo sobre lienzo · 170 × 190 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 130 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 170 × 114 cm
Óleo sobre lienzo · 130 × 150 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 100 × 76 cm
Óleo sobre lienzo · 152 × 180 cm
Óleo sobre lienzo · 120 × 91 cm
Óleo sobre lienzo · 120 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 325 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 100 × 150 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 200 cm
Óleo sobre lienzo · 150 × 225 cm
Óleo sobre lienzo · 122 × 170 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 102 × 76 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 61 × 61 cm
Disponible
Óleo sobre lienzo · 120 × 170 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 32 × 38 cm
Óleo sobre lienzo · 44 × 53 cm
Óleo sobre lienzo · 35 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 40 × 60 cm
Óleo sobre lienzo · 50 × 50 cm
Óleo sobre lienzo · 32 × 38 cm
